


Desde el punto de vista climatológico, el periodo comprendido del 15 de julio al 15 de agosto corresponde al periodo más cálido en el Caribe. Una característica distintiva de los últimos veranos no es únicamente que sean más calientes, sino que el calor extremo es más frecuente, dura más tiempo, se extiende durante la noche y se combina con una humedad muy elevada. Esto reduce la capacidad natural del cuerpo para disipar calor y aumentan la exposición al estrés térmico. Sus efectos trascienden la salud pública, al modificar horarios laborales y escolares, patrones de movilidad, prácticas deportivas, consumo energético, uso del agua y dinámicas domésticas. En consecuencia, el calor extremo debe analizarse como riesgo climático, social y económico que exige medidas de adaptación sostenidas. Veamos:

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