


Hace décadas que los gobiernos populares y progresistas andan fallando en su promesa de una nueva ley de permisos con la que liberarnos de la costosa tortura que impone montar un negocio en Puerto Rico. Hasta hoy, todos los ensayos para lograrlo se estrellaron contra una muralla de burocracia gubernamental e incompetencia política. Ahora, para rubricarlo – ¡Aleluya! – este ofrecimiento programático de la administración González Colón cae intricado dentro de una reyerta de rivalidad política entre la gobernadora y el presidente del Senado Thomas Rivera Schatz.

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