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El hospital de la Isla Nena

Faltan equipos médicos y falta contratar a quién operará el CDT, escribe Loreana González

27 de agosto de 2026 - 11:00 PM

Las opiniones expresadas en este artículo son únicamente del autor y no reflejan las opiniones y creencias de El Nuevo Día o sus afiliados.

Costó unos $85 millones. Tiene 59,000 pies cuadrados y un helipuerto certificado por la Agencia Federal de Aviación. La unidad de diálisis opera desde octubre de 2025. La Autoridad para el Financiamiento de la Infraestructura (AFI) entregó el resto de las instalaciones al Departamento de Salud en diciembre.

Ocho meses después no hay fecha de apertura para el Hospital de Vieques. Faltan equipos médicos. Está pendiente la contratación de quien operará el CDT y también falta la licencia operacional. La primera subasta de equipos se canceló y hubo que comenzar otra.

La construcción terminó, pero el necesario servicio para los viequenses no ha comenzado.

El Centro de Salud Susana Centeno quedó fuera de servicio tras el paso del huracán María. En enero de 2020, tras la muerte de una menor que, según la cobertura noticiosa de entonces, no pudo recibir atención adecuada en la isla, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) obligó inicialmente $39.6 millones para reemplazarlo.

Con fondos adicionales estatales y CDBG-DR, la inversión total para el nuevo hospital llegó a unos $85 millones.

El 20 de septiembre se cumplen nueve años del huracán María. Los hemos pasado discutiendo la reconstrucción, como si no supiéramos qué la atrasa. Cuánto dinero llegó, cuánto falta, quién lo tiene detenido.

Al menos, ya pagamos para saberlo.

En 2023, el gobierno contrató a RAND Corporation para evaluar por qué la recuperación no avanzaba. El Departamento de la Vivienda lo financió con fondos de HUD. El informe salió en diciembre de 2025.

De ese informe circuló una fecha: 2051. Pero en una nota al calce del propio informe aparece otra. Si se proyecta únicamente el ritmo observado en Public Assistance de FEMA, la principal fuente de esta reconstrucción, la recuperación se extendería hasta 2059. Cuarenta y dos años después de María.

RAND explica por qué. Los proyectos avanzan y después retroceden. De los que llegan a la etapa de contratar la construcción, solo 44% continúa. El otro 56% regresa a diseño o planificación. Más de 10,000 expedientes de daño, que representaban unos $5,200 millones en obra, llevaban seis trimestres sin moverse.

Eso cuesta dinero. Cada año de atraso añade alrededor de $900 millones en costos de inflación. Estos fondos son montos fijos y el cemento no espera. El ritmo, en este caso, ha mejorado. En el primer semestre del año en curso, el gobierno desembolsó unos $1,027 millones en fondos FEMA. La cifra es cerca de $95 millones más que el año anterior. Pero RAND calculó que para terminar en 2033 haría falta casi triplicar el ritmo de 2023.

Y hay una palabra que usamos demasiado: desembolsado. RAND estimó aproximadamente $1,100 millones en adelantos desembolsados, pero todavía no utilizados. La Contralora auditó ese mismo programa y encontró 504 proyectos que recibieron $747.7 millones en adelantos sin presentar una sola solicitud de reembolso.

Desembolsado no significa utilizado. Utilizado no significa construido. Y construido no significa en servicio.

Vieques lo demuestra. La obra pasó por AFI. Salud recibió las instalaciones. ASG maneja la adquisición de equipos. Salud abrió otro proceso para contratar la operación y es responsable del licenciamiento.

Un solo hospital. Varias manos entre construirlo y ponerlo en servicio.

Eso mismo, a escala de país, es el hallazgo más importante del informe. RAND concluyó que la reconstrucción está repartida entre más de 500 subrecipientes y que nadie está facultado para tomar decisiones sobre toda la cartera. Nadie puede fijar metas para todos, exigir cuentas a todos ni decidir qué se construye primero.

Su recomendación principal fue designar a una sola persona con esa autoridad.

Tras la salida de Eduardo Soria, la dirección de COR3 y la función de Representante Autorizado de la Gobernadora ante FEMA quedaron en manos distintas. Esta última pasó al secretario de Seguridad Pública. No tengo información de que el gobierno haya rechazado la recomendación. Tampoco sabemos quién asumirá la responsabilidad.

Y ahí está lo más incómodo del informe. Un diagnóstico no ejecuta, no cobra y no manda. Solo mueve algo cuando alguien tiene que responder por él.

RAND recomendó crear a esa persona. Pero crear a esa persona era una decisión que requería a alguien con autoridad para tomarla.

En Vieques hay un hospital nuevo para el que se invirtieron unos $85 millones, pero todavía no abre sus puertas para operar plenamente. Han pasado nueve años. Sabemos porqué. Lo pagamos.

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