


Al escuchar que Anthonieska Avilés se había declarado culpable me tomó unos segundos entender lo que que pudo haber pasado por su mente (por la de sus abogadas primero, por supuesto). Hasta ese momento yo había había supuesto que el caso iría a juicio y que el jurado la condenaría a base de la prueba que había estado escuchándose por meses por prensa, radio y televisión durante el juicio de su madre. Yo pensaba: “Esta muchacha no tendrá ninguna oportunidad ante el jurado y no sé cómo le podrá ir en apelación”. Por lo menos, seguía pensando yo, los jueces de apelación, especialmente los del Tribunal Supremo, que no están pendientes a si serán renominados o no y pueden actuar con mayor independencia de criterio, podrán evaluar con serenidad los argumentos nada frívolos de la defensa y resolver conforme a la ley penal y a las Constituciones de Puerto Rico y Estados Unidos.

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