30 de julio de 2026 - 3:38 PM

Las dudas fueron sembradas en los Vaqueros de Bayamón de cara a la defensa del campeonato en 2026 al no poder repetir el trío de refuerzos de lujo compuesto por Danilo Gallinari, JaVale McGee y Chris Duarte.
El valioso italiano se acogió al retiro; el espigado centro, también múltiple campeón de la NBA, optó por jugar en Australia y China; y el anotador dominicano firmó un pacto multianual con el Unicaja Málaga en España, respectivamente.
Las interrogantes se amplificaron cuando el Baloncesto Superior Nacional (BSN) sancionó a los máximos campeones con los primeros tres partidos del torneo sin la participación de importados debido a violaciones al reglamento general de 2025.
Bayamón sobrevivió la semana inicial jugando para 2-1. Luego se unió el ex-NBA Jae Crowder y un jugador de 7’0” de estatura, Jamarion Sharp, quien no encontró química con el conjunto al solo ver acción en cinco partidos.
Con la combinación de seis refuerzos, más un núcleo veterano nativo manejado a la perfección por el dirigente Christian Dalmau, los Vaqueros disiparon los temores de la fanaticada al registrar nuevamente el mejor récord del torneo local.
Bayamón jugó para 22-12 y en las semifinales de la Conferencia A despachó en cinco juegos a los Gigantes de Carolina-Canóvanas, dirigidos por el técnico nacional Carlos González y liderados por los estelares Tremont Waters y George Conditt IV.
El quinteto de la Ciudad del Chicharrón lo hizo tras la partida inesperada de Crowder. El delantero Chris McCollough lo reemplazó a partir del segundo choque.
El jueves, los Vaqueros estaban a mitad de camino para volver a la gran final, arriba 2-1 en la final de la conferencia contra los Criollos de Caguas.
Bayamón probó que su éxito no fue casualidad.
El coapoderado y exjugador Carlos Arroyo reflexionó sobre los obstáculos que se presentaron este año, contrario a la gloria de 2025.
“Creo que este año fue complicado. Estar con el cambia y cambia de jugadores, que no es algo que acostumbramos ni queremos hacer. Creemos en la química de grupo, que los muchachos comiencen y terminen juntos”, dijo Arroyo, en su segundo año con la franquicia.
“A las situaciones acudimos a tomar decisiones difíciles para traer jugadores que se puedan complementar con la plantilla local que tenemos. El año pasado no fue complicado pero son situaciones que suceden”, agregó.
Los Vaqueros encontraron estabilidad en la recta final con el escolta quisqueyano Jassel Pérez y el centro Damian Jones, quienes reemplazaron a los australianos Jaylin Golloway y Xavier Cooks.
Sin un escuadrón completamente fijo, Arroyo aplaudió la gestión de Dalmau, quien fue galardonado con el premio de Dirigente del Año.
“Hay que darle mucho crédito al cuerpo técnico que ha hecho un excelente trabajo manteniendo el grupo defendiendo y jugando de la manera que lo hace. Pero sí, fue un poco difícil. El equipo se mantuvo positivo. Nos mantuvimos en el primer lugar y estamos donde estamos hoy día”, señaló Arroyo.
Bayamón registró la mejor defensa del torneo, dejando a los contrincantes en 84.1 puntos por partido. Limitó la ofensiva de los Gigantes, que promedió 92 puntos durante la fase regular, a 75 en la primera ronda. En la final de sección, no ha permitido a Caguas llegar a los 100 puntos, su media en la fase regular.
“Nuestra cultura es ganadora. Tenemos una identidad de grupo que todo el mundo entiende su rol. Repetir es más difícil que ganar un campeonato. La mentalidad desde el principio ha sido bien positiva y los jugadores que entran entienden lo que significa la franquicia y lo que representar ganar”, apuntó Arroyo.
Los Vaqueros aspiran al cetro número 18 en la historia de la franquicia, la más ganadora en el BSN.
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