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La otra pelea de Prichard Colón: casi 11 años de rehabilitación y una madre siempre a su lado

El exboxeador puertorriqueño no volvió a hablar ni a caminar, pero aprendió a comunicarse mediante gestos y movimientos de sus ojos mientras su madre, Nieves Colón, dedicó su vida a cuidarlo y acompañarlo en su rehabilitación

13 de agosto de 2026 - 4:13 PM

El boxeador Prichard Colón durante uno de sus cumpleaños. (Suministrada)

Prichard Colón no volvió a hablar ni a caminar después del severo daño cerebral que sufrió en 2015, pero encontró otras maneras de comunicarse con su madre, Nieves Colón.

Mediante gestos y movimientos de sus ojos podía responderle y dejarle saber que comprendía parte de lo que ocurría a su alrededor.

En 2018, durante su proceso de rehabilitación en Florida, especialistas empezaron a hacerle preguntas sencillas que podía contestar mediante movimientos de sus ojos y cejas.

El exboxeador puertorriqueño acertaba alrededor del 80% de las respuestas, según un resumen del Centro de Rehabilitación Brooks.

Era una señal alentadora para una familia que había recibido un pronóstico devastador después de que Colón sufriera una severa lesión cerebral en su pelea contra Terrel Williams el 17 de octubre de 2015.

Perdió ese combate. Fue su único revés en 17 pleitos.

Colón, quien falleció este jueves a los 33 años, pasó cerca de 11 años en una lucha para recuperar parte de las capacidades que perdió aquella noche.

Su padre, Richard Colón, confirmó el jueves su fallecimiento. Hasta el momento, la familia no ha informado públicamente la causa de muerte.

El Nuevo Día supo que la familia realiza los trámites para trasladar el cuerpo de Prichard a Puerto Rico, donde se llevarán a cabo el velatorio y posteriormente el sepelio.

Nieves, quien trabajaba como estilista, dejó su empleo para atender a su hijo, que hasta aquella pelea había sido uno de los prospectos más prometedores del boxeo puertorriqueño.

La mujer lo acompañaba a las terapias, celebraba sus avances y compartía algunos de ellos públicamente. Su esperanza era que algún día su hijo pudiera recuperar un mayor grado de independencia.

El vínculo y la manera en que madre e hijo se comunicaban quedaron plasmados recientemente en una transmisión en vivo que Nieves realizó a través de Facebook el 29 de julio, mientras ambos hacían compras en un supermercado Publix después de una sesión de terapia.

Durante el video, Nieves conversaba constantemente con su hijo, quien permanecía en su silla de ruedas y reaccionaba a sus preguntas mediante movimientos de los ojos y la cabeza.

La interacción entre ambos transcurría con naturalidad y hasta con sentido del humor, producto de los años en los que la madre aprendió a interpretar las respuestas y gestos de Prichard.

“¿Te gusta mucho Publix? ¿Sí?”, le preguntó Nieves en un momento de la transmisión. Ante la reacción de su hijo, continuó: “¿Cuánto te gusta? Mucho, mucho”.

Nieves explicó que habían acudido al supermercado después de la terapia porque se lo había prometido.

También contó que a Prichard siempre le había gustado visitar las tiendas. Cuando le preguntó si prefería ir de compras antes que recibir terapia, volvió a interpretar afirmativamente sus gestos.

La escena también mostró la complicidad entre ambos. Al pasar cerca de unas cervezas, Nieves bromeó con su hijo al percatarse de que dirigía la mirada hacia ellas. “No mires eso, que tú no bebes. [...] Tú eres un tipo sano. Eso no se hace, no se bebe”, le dijo antes de continuar el recorrido.

Al final de la transmisión, Nieves le preguntó si quería que dejara de grabar para recorrer dos pasillos del supermercado o si prefería completar toda la tienda. La reacción de Prichard provocó otra respuesta inmediata de su madre: “No, tú quieres hacer toda la tienda”.

Ese intercambio, ocurrido apenas unas semanas antes de su fallecimiento, reflejó una dinámica que se desarrolló durante años: Nieves hablaba y preguntaba; Prichard respondía con los recursos físicos que tenía disponibles, mientras su madre interpretaba unos gestos que conocía profundamente después de años dedicada a su cuidado.

La estrecha relación entre madre e hijo también quedó plasmada en un extenso reportaje publicado por The Washington Post en julio de 2019.

El reportaje retrató el papel fundamental de Nieves, quien vivía con su hijo y estaba dedicada a su cuidado a tiempo completo.

La madre lo acompañaba tres veces por semana a sus sesiones de rehabilitación y participaba activamente en los ejercicios junto a los terapeutas, a quienes ayudaba a estimularlo y orientarlo en los días en que Prichard tenía problemas para reconocer su edad o recordar que ya no estaba en 2015.

Casi siete años después de aquella publicación de The Washington Post, la escena del 29 de julio mostró que algunas cosas permanecían intactas: Nieves seguía a su lado, hablándole, haciéndole preguntas e interpretando cada movimiento de sus ojos y su cabeza y dándole mucho amor.

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