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¿Te cuesta decidir? La psicología tiene una explicación

Expertos revelan qué hay detrás de esa duda que aparece incluso ante las decisiones más cotidianas

18 de julio de 2026 - 2:22 PM

Las decisiones menos trascendentales no son diferentes. (AP Illustration / Peter Hamlin)

Unos “jeans” que te queden perfectos. La serie ideal de Netflix para un martes por la noche. Tu única alma gemela. La vida moderna promete que, con suficientes alternativas, podrás encontrar felizmente lo mejor de todo.

Sin embargo, los científicos del comportamiento aseguran que la creciente avalancha de opciones —ya sea al comprar, socializar o buscar pareja— está provocando el efecto contrario.

La idea de que tener más alternativas siempre es mejor está profundamente arraigada en la cultura occidental. No obstante, las investigaciones demuestran que disponer de demasiadas opciones puede generar ansiedad, indecisión y, paradójicamente, menos satisfacción con lo que finalmente se elige, explicó Barry Schwartz, profesor emérito de Psicología de Swarthmore College y autor de The Paradox of Choice.

“Hay cientos de estudios que demuestran que se puede tener demasiado de algo bueno”, afirmó Schwartz.

Para reducir el ruido mental, recomendó limitar la cantidad de decisiones que se toman. El cerebro lo agradecerá.

Más opciones suelen generar más confusión

Schwartz ofreció varios ejemplos de situaciones en las que disponer de más alternativas terminó perjudicando a las personas.

En el caso de los planes de medicamentos recetados de Medicare Parte D, las personas que vivían en estados con más opciones tenían menos probabilidades de escoger alguna, indicó. Lo mismo ocurre con las inversiones en planes 401(k): mientras más alternativas ofrecía una empresa, menos probable era que sus empleados se inscribieran, incluso cuando el patrono igualaba parte de sus aportaciones.

Las decisiones menos trascendentales no son diferentes.

Schwartz citó un estudio ampliamente conocido que demostró que los compradores de una tienda de alimentos gourmet adquirían más frascos de mermelada artesanal cuando se les ofrecían seis sabores, en lugar de una selección más amplia de 24.

En un estudio posterior, los estudiantes tenían más probabilidades de completar una tarea para obtener puntos adicionales cuando podían escoger entre seis temas, en vez de 30.

Las investigaciones de Schwartz ampliaron estos hallazgos para examinar las respuestas emocionales ante este fenómeno.

“En lugar de sentirte liberado por todas esas opciones, quedas paralizado”, explicó. “Puedes hacer cualquier cosa, pero no logras determinar cuál de todas esas posibilidades debes escoger”.

Las personas también suelen tomar peores decisiones porque una mayor cantidad de alternativas implica más posibilidades de obtener un mal resultado, sostuvo.

Además, una vez alguien finalmente escoge entre todas las posibilidades, puede sentirse menos satisfecho incluso con una buena decisión, debido al temor de que existiera una opción mejor.

Schwartz indicó que el problema de insatisfacción es particularmente intenso entre quienes aspiran a conseguir siempre lo mejor, personas a las que los psicólogos llaman “maximizadores”.

“Las personas maximizadoras sufren especialmente por la proliferación de opciones”, señaló. “Solo lo mejor es suficiente”.

Esta tendencia no se presenta en todas las personas ni en todas las situaciones, aclaró Schwartz. Los aficionados a los automóviles, por ejemplo, pueden disfrutar examinando los detalles de una cantidad casi ilimitada de opciones al comprar un vehículo nuevo.

“Pero no te sientes así cuando vas a comprar mermelada”, dijo.

Al cerebro no le gusta tomar decisiones

Daniel Willingham, profesor de Psicología e investigador de neurociencia en la Universidad de Virginia, explicó que este fenómeno ocurre porque el cerebro está diseñado para evitar que las personas tengan que pensar constantemente.

Resolver problemas requiere más energía que recurrir a la memoria, una característica vinculada al modo de supervivencia desarrollado durante la evolución, indicó Willingham.

Cuando una persona se enfrenta a un objetivo, ya sea una necesidad inmediata como responder a una amenaza o una de mayor plazo como encontrar refugio, la mente primero busca aquello que ha funcionado anteriormente. La parte del cerebro encargada de resolver problemas solo se activa después.

“Otra forma de decirlo es que, si estás pensando, las cosas no están saliendo bien”, expresó.

Eso explica por qué, en ocasiones, las personas realizan partes de su rutina diaria en piloto automático, agregó.

Durante el día, enfrentan cientos de situaciones en las que podrían actuar de manera distinta, pero casi siempre toman la misma ruta para llegar al trabajo.

Schwartz señaló que la proliferación de opciones también se ha entrelazado con la identidad durante la era de las redes sociales, en la que todos pueden comparar fácilmente sus decisiones con las de otras personas.

“Cuando lo único que puedes escoger son Lee’s y Levi’s, nadie espera que los jeans que compre le queden perfectos”, comentó. “Pero cuando existen 2,000 opciones, entonces, claro que esperas que te queden perfectos”.

Limita tus opciones y sigue adelante

David Epstein contó que, después de investigar para su libro Inside the Box: How Constraints Make Us Better, comenzó a alejarse de sus tendencias maximizadoras.

Ahora limita las ocasiones en las que debe tomar decisiones. Por ejemplo, cuando encontró una camiseta que le quedaba bien, compró 10 iguales en colores diferentes.

Con ello siguió el ejemplo de Herbert Simon, psicólogo y ganador del Premio Nobel de Economía en 1978, quien tenía tres conjuntos de ropa y comía prácticamente lo mismo todos los días.

Simon acuñó el término satisficing, una combinación de las palabras inglesas satisfying y sufficing, que consiste en establecer criterios suficientemente buenos para tomar una decisión y luego seguir adelante.

Epstein se impone reglas de este tipo cuando compra por internet, comenzando por concentrarse en el propósito del artículo que necesita.

“Cuando encuentro uno que cumple con esa función, lo compro, en lugar de leer todas las reseñas y quedar atrapado pensando: ‘Bueno, este otro tiene todas estas funciones adicionales’”.

Willingham y Schwartz recomendaron delegar algunas decisiones.

Si buscas un teléfono nuevo, por ejemplo, encuentra a un amigo que esté satisfecho con el suyo y compra el mismo modelo.

Para decisiones más importantes, como la planificación financiera, serás más feliz si recurres al conocimiento profesional de otra persona, sostuvo Willingham.

“Si estás pensando: ‘Bueno, soy una persona inteligente, puedo resolverlo’, creo que nueve de cada 10 veces te estás engañando”, afirmó.

Schwartz reconoció que cambiar puede resultar difícil para las personas que tienen problemas para tomar decisiones. Pero aseguró que vale la pena.

“Con el tiempo, descubres que te resulta más fácil tomar decisiones, terminas más satisfecho con lo que escoges y, de repente, tienes dos horas adicionales todos los días”, concluyó.

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