

25 de julio de 2026 - 10:20 AM

Mientras algunos no pueden estar un solo día sin pasar la escoba, doblar bien las camisetas o acomodar esa silla que termina acumulando prendas día tras día en un rincón, hay otros que solo llegan a casa cansados del trabajo y se echan a dormir en un espacio donde el caos se refleja por donde se mire.
Tener este lugar tan personal totalmente alborotado es un hábito que muchos relacionan con la pereza o descuido en la limpieza, pero en realidad dice mucho de la personalidad de quien ingresa ahí todos los días. ¿Te has puesto a pensar por qué algunas personas no pueden ordenar su habitación o mantenerla en perfectas condiciones por más de 24 horas?
La psicología se ha encargó de analizar a quienes no acomodan su cuarto y la respuesta está relacionada a diversos aspectos como la dificultad para sostener rutinas, la evasión de responsabilidades y la procrastinación. Aquí te explico en lo que coinciden los expertos sobre esta dificultad para enfrentar las obligaciones en el hogar.
Para los expertos, el desorden constante y la forma en la que una persona organiza su habitación puede mostrar mucho más de lo que imaginas y no solo se relaciona a una falta de limpieza, sino en la manera en la que cada individuo enfrenta sus responsabilidades y cómo prioriza las diversas situaciones de su vida diaria.
Si bien a todos nos ha pasado que llegamos cansados a casa y dejamos la cartera en la sala, la mochila en el suelo o la ropa fuera del clóset, lo normal es colocar cada cosa en su lugar al día siguiente, pero si el desorden se vuelve una constante y se lidia con eso todos los días, entonces ya se está frente a algo más complejo que puede transformarse en una señal de procrastinación (hábito de posponer o retrasar tareas importantes, sustituyéndolas por actividades más irrelevantes o placenteras) y dificultad para mantener rutinas.
El psicólogo canadiense Jordan Peterson sostiene que ordenar la habitación es una de las primeras formas de asumir responsabilidades personales. Según su postura, antes de intentar resolver problemas grandes o lejanos, una persona debería poder ocuparse de aquello que tiene más cerca y que puede controlar de manera directa.
“Si no puedes ordenar tu propia habitación, ¿quién eres para darle consejos al mundo? Creo que si quieres cambiar el mundo, empiezas por ti mismo y luego vas avanzando, porque así desarrollas tus habilidades. No sé cómo puedes salir a protestar contra la estructura de todo el sistema económico si no puedes mantener tu habitación ordenada”, planteó en diálogo con Big Think.
Aquí vale indicar que no está mal dejar algo fuera de su lugar algún día, el problema es que el espacio luzca caótico todo el tiempo y no se haga nada por solucionarlo. Es por eso que los psicólogos lo asocian con falta de estructura, indecisión y dificultad para sostener rutinas.
Por su parte, el psicólogo Joseph Ferrari, profesor de Psicología en la Universidad DePaul, resalta el papel de la procrastinación y el retrasar el inicio o finalización de algo y en sus investigaciones también vincula la acumulación de objetos y el desorden con una menor calidad de vida y con dificultades para hacerse cargo de tareas cotidianas.
“Cuanto más desorden se tiene, mayor es la probabilidad de procrastinar. Lo cual es lógico, ya que uno no sabe qué desechar”, explicó en una entrevista con New Wise.
El especialista relacionó el exceso de caos visual con menores niveles de bienestar y con dificultades para enfrentar obligaciones diarias como trámites, responsabilidades laborales, compromisos personales, rutinas de salud, organización financiera, entre otras.
Además, los espacios desordenados suelen aumentar la sensación de estrés, la fatiga mental, la ansiedad y la dificultad para concentrarse. Es aquí donde pequeños cambios en el entorno cotidiano marcarán la diferencia.
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