

10 de septiembre de 2026 - 11:10 PM

Tras las vacaciones llegan los nuevos propósitos y, entre ellos, recuperar la actividad física vuelve a ocupar los primeros puestos. Sin embargo, el gimnasio tradicional ya no es la única opción. Los estudios especializados, las clases en grupos reducidos y disciplinas que combinan fuerza y movilidad viven uno de sus mejores momentos.
Entre las propuestas que más crecen destacan los entrenamientos realizados en salas climatizadas a altas temperaturas, como el ‘hot pilates’ o el ‘hot yoga’, junto a modalidades como “Lagree”, un método de alta intensidad y bajo impacto que ha conquistado a celebridades e influyentes y gana cada vez más presencia.
Los últimos estudios sobre tendencias del sector sitúan el entrenamiento funcional, las clases en grupos reducidos y los estudios boutique entre las modalidades con mayor proyección, reflejando un cambio en la forma de entender el ejercicio: se busca una experiencia más personalizada, social y adaptada a distintos niveles.
Si hace unos años el yoga fue la disciplina estrella, ahora las versiones realizadas en salas climatizadas se han convertido en uno de los fenómenos del bienestar. El ‘hot yoga’, practicado en espacios que rondan los 35 o 40 grados, busca aumentar la flexibilidad y favorecer un trabajo muscular más intenso gracias al calor ambiental.
A esta tendencia se ha sumado el ‘hot pilates’, que traslada los ejercicios tradicionales de control postural y fortalecimiento del tronco a salas calentadas mediante sistemas de climatización o paneles de infrarrojos.
Los especialistas señalan que el calor puede facilitar la movilidad articular y aumentar la sensación de intensidad del entrenamiento, aunque recuerdan que no sustituye a una mayor quema de grasa por sí mismo.
La hidratación, una correcta aclimatación y evitar estas prácticas en personas con determinadas patologías cardiovasculares son algunas de las principales recomendaciones.
“Lagree”: el entrenamiento que desafía a los músculos Entre las disciplinas que más han crecido durante el último año destaca “Lagree”, un método creado por el entrenador francoestadounidense Sebastien Lagree que combina fuerza, resistencia, equilibrio, estabilidad y trabajo cardiovascular sobre una máquina específica conocida como Megaformer.
Aunque a menudo se compara con el pilates por el uso de una plataforma con muelles, los especialistas subrayan que se trata de una disciplina diferente. “Lagree” propone movimientos muy lentos, controlados y continuos que mantienen la musculatura bajo tensión durante más tiempo, aumentando la intensidad del entrenamiento sin necesidad de realizar ejercicios de alto impacto.

Las sesiones suelen durar unos 45 o 50 minutos y trabajan prácticamente todos los grupos musculares, especialmente el tronco, los glúteos y las piernas. Su popularidad ha crecido impulsada por celebridades como Kim Kardashian, Jennifer Aniston, Michelle Obama o Meghan Markle, y cada vez son más los estudios especializados que abren sus puertas en ciudades como Madrid y Barcelona.
Pese al auge de las nuevas disciplinas, el entrenamiento funcional continúa encabezando las preferencias de los profesionales del sector.

Ejercicios con el propio peso corporal, bandas elásticas, pesas libres o balones medicinales permiten trabajar fuerza, coordinación, equilibrio y resistencia mediante movimientos que reproducen acciones cotidianas.
Su versatilidad explica que siga ocupando el primer puesto entre las tendencias del fitness para 2026, acompañado por los entrenamientos en grupos reducidos y el entrenamiento personal.
Lejos de desaparecer, el pilates continúa reinventándose. Al tradicional trabajo sobre colchoneta se han sumado versiones con máquinas, clases de alta intensidad o formatos híbridos que incorporan ejercicios de fuerza y resistencia.
Los fisioterapeutas destacan que ayuda a mejorar la postura, fortalecer la musculatura profunda y aumentar el control corporal, motivos por los que sigue siendo una de las disciplinas más recomendadas tanto para quienes retoman el ejercicio como para quienes buscan complementar otros deportes.
El yoga mantiene su posición como una de las actividades más completas para quienes buscan reducir el estrés asociado a la vuelta a la rutina. Las distintas modalidades permiten adaptarlo a cualquier condición física y combinar el trabajo de fuerza, equilibrio y movilidad con técnicas de respiración y relajación.

Precisamente esa dimensión mental explica que continúe siendo una de las prácticas preferidas entre quienes buscan combatir el estrés laboral tras el verano.
Si existe un mensaje compartido por entrenadores y sociedades científicas es que la fuerza ha dejado de ser patrimonio exclusivo de quienes buscan aumentar masa muscular. Hoy constituye uno de los pilares del ejercicio saludable en cualquier edad.
Las sesiones con cargas progresivas ayudan a preservar la masa muscular, mejorar la salud ósea, prevenir lesiones y facilitar un envejecimiento más saludable. Por ello, cada vez más disciplinas, desde el pilates hasta “Lagree” o el entrenamiento funcional, incorporan ejercicios específicos para desarrollar fuerza.
Los especialistas recuerdan que no existe una disciplina perfecta para todo el mundo.
Quienes buscan mejorar la movilidad pueden encontrar en el yoga o el pilates un buen punto de partida.
Si el objetivo es ganar fuerza y resistencia, el entrenamiento funcional o “Lagree” ofrecen sesiones muy completas. Para quienes necesitan una motivación extra, los estudios boutique y las clases en grupo aportan un componente social que favorece la constancia.
Más allá de la disciplina elegida, la evidencia científica sigue apuntando a la misma conclusión: el mejor ejercicio es aquel que resulta agradable y puede mantenerse en el tiempo. La verdadera vuelta a la rutina no consiste en entrenar más durante unas semanas, sino en encontrar una actividad que invite a regresar una y otra vez.
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