

7 de julio de 2026 - 11:10 PM


Hace menos de dos décadas, era poco común que un consumidor puertorriqueño preguntara de dónde provenía el café que tomaba, quién lo cultivó o cuál era el método de preparación utilizado. Hoy, esa conversación forma parte de la experiencia cotidiana de muchos amantes del café, una transformación que Hacienda San Pedro asegura haber ayudado a impulsar desde la apertura de su primer coffee shop en Santurce.
Con motivo de su aniversario número 18, la empresa destacó el camino recorrido desde 2008, cuando apostó por un modelo que buscaba conectar al consumidor con el origen del café puertorriqueño en un momento en que el mercado local estaba dominado por cadenas internacionales y el concepto de café de especialidad era aún poco conocido en la Isla.
Para Rebecca Atienza, propietaria de Hacienda San Pedro Coffee Shop, el objetivo nunca fue únicamente servir una buena taza de café, sino educar al consumidor sobre el trabajo que existe detrás de cada cosecha y poner en valor el producto cultivado en Puerto Rico.
“Hace 18 años comenzamos con una idea que parecía muy ambiciosa para ese momento, lograr que las personas se enamoraran del café puertorriqueño conociendo su origen y valorando el trabajo de quienes lo cultivan. Hoy vemos consumidores mucho más educados, interesados en apoyar el producto local y orgullosos de nuestro café. Haber contribuido a ese cambio cultural es, sin duda, nuestro mayor logro”, expresó Atienza.
La historia del negocio también está ligada a una tradición familiar de más de tres generaciones dedicadas al cultivo del café. El legado iniciado por Roberto Atienza, reconocido dentro de la industria cafetalera puertorriqueña, encontró continuidad en una propuesta que trasladó el conocimiento adquirido en la finca a una experiencia de consumo enfocada en la educación del cliente y el respaldo a la producción agrícola local.
Mucho antes de que el concepto “de la finca a la taza” ganara popularidad entre las cafeterías de especialidad, Hacienda San Pedro ya había integrado esa filosofía a su modelo de negocio. A través de ella, los clientes no solo consumen café cultivado en las montañas de Jayuya, sino que también conocen el proceso de producción, las características del grano y el trabajo que realizan los caficultores.

Durante estos 18 años, la empresa ha servido miles de tazas de café puertorriqueño y ha visto cómo la cultura cafetera del país ha evolucionado. Lo que comenzó como una cafetería en Santurce se convirtió en un punto de encuentro para estudiantes, profesionales, turistas y familias interesadas en consumir un producto local y conocer más sobre su origen.
El recorrido tampoco ha estado exento de retos. La empresa ha atravesado algunos de los momentos más difíciles para el sector empresarial de Puerto Rico, incluyendo la recesión económica, los huracanes Irma y María, la secuencia sísmica y la pandemia del COVID-19, manteniendo su apuesta por promover el café cultivado en la Isla.
Más allá del crecimiento del negocio, Atienza considera que uno de los mayores logros ha sido contribuir a que el consumidor valore cada vez más el café puertorriqueño y el trabajo que realizan quienes lo producen.
“Cada taza que servimos representa el esfuerzo de muchas manos: nuestros agricultores, nuestro equipo de trabajo y nuestros clientes, que durante estos 18 años han decidido apoyar un producto genuinamente puertorriqueño. Ese respaldo nos inspira a seguir innovando y llevando el nombre del café de Puerto Rico cada vez más lejos”, añadió la propietaria.
Al celebrar su mayoría de edad empresarial, Hacienda San Pedro reafirmó su compromiso de continuar promoviendo la calidad del café puertorriqueño, apoyar la producción agrícola local y seguir educando a nuevas generaciones de consumidores sobre el valor que existe detrás de cada taza.

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