

28 de agosto de 2026 - 11:29 AM


El exboxeador Félix Verdejo Sánchez, quien resultó convicto por el asesinato de la joven Keishla Rodríguez Ortiz, de 27 años, y su bebé por nacer, en hechos ocurridos el 29 de abril de 2021 en San Juan, continúa moviendo fichas en su proceso de apelación.
En esta ocasión, solicitó al Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos para el Primer Circuito en Boston que devuelva su caso al Tribunal federal en Puerto Rico con un propósito limitado: determinar si existen grabaciones de respaldo del juicio que permitan recuperar y traducir al inglés partes de un testimonio que, según sostiene, quedaron fuera de la transcripción oficial.
Verdejo Sánchez fue sentenciado en noviembre de 2023 a dos cadenas perpetuas por el secuestro y asesinato de la joven embarazada. Desde entonces, el exboxeador libra una batalla legal en busca de revertir su condena mediante un proceso de apelación.
Ahora, el expúgil, mediante su defensa, presentó el 24 de agosto una nueva moción para solicitar autorización y complementar el expediente de la apelación o, alternativamente, reconstruirlo bajo las Reglas Federales de Procedimiento de Apelación 10(c) y 10(e).
El licenciado Michael R. Hasse, representante legal de Verdejo Sánchez, sostuvo en el documento de 14 páginas que la transcripción del juicio está “sustancialmente incompleta” porque durante el proceso hubo numerosas expresiones en español que no fueron traducidas al inglés ni transcritas literalmente.
“Durante el juicio ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Puerto Rico, testigos, abogados y otras personas hablaron repetidamente en español. En algunas ocasiones, esas expresiones fueron transcritas. Sin embargo, con mucha mayor frecuencia, el taquígrafo judicial no transcribió lo dicho y, en su lugar, insertó entre corchetes la expresión “[idioma no inglés]” en sustitución de las palabras que realmente se pronunciaron, dejando al lector y a este Tribunal sin forma de saber qué se dijo al tribunal y al jurado", dijo.
La solicitud principal de la defensa de Verdejo Sánchez es que el caso sea devuelto al Tribunal de Distrito para que las partes puedan determinar si existen “grabaciones de respaldo, cintas u otras grabaciones mecánicas o electrónicas de los procedimientos”.
Según la moción, si esas grabaciones existen, un traductor certificado podría utilizarlas para transcribir y traducir al inglés las expresiones que actualmente aparecen en el récord como “[non-English language]”.
El abogado planteó que, posteriormente, podría solicitar que esas traducciones sean incorporadas formalmente al expediente de la apelación.
“Si tales grabaciones de respaldo existen, permita al señor Verdejo-Sánchez que las declaraciones en español sean transcritas y traducidas por un traductor certificado y que solicite complementar el expediente”, mencionó Hasse.
Si no existen grabaciones, el licenciado pidió que se utilice el mecanismo contemplado en la Regla 10(e) para determinar si el récord puede reconstruirse a partir de los mejores medios disponibles.
Afirmó que el problema no se limita a unas pocas expresiones aisladas. Para documentarlo, preparó dos tablas que identifican las apariciones de “[non-English language]” en diferentes partes de la transcripción.
Según el documento, en los primeros cinco días del juicio aparecen 28 marcadores de “[non-English language]” distribuidos en 24 fragmentos de la transcripción, entre las páginas 6 y 670.
Para sustentar sus argumentos, el abogado elaboró dos tablas, una de ellas enfocada en el testimonio del testigo estrella Luis Cádiz Martínez, cómplice confeso del exboxeador, donde se identifican 20 fragmentos relacionados con expresiones en español entre las páginas 11 y 198 de la transcripción.
“Las tablas demuestran que el contenido faltante no es aislado ni trivial. Las declaraciones no traducidas se refieren directamente al núcleo del testimonio controvertido presentado durante el juicio... Este patrón se extiende por toda la transcripción del juicio”, dijo.
Ante esta situación, el licenciado planteó que, aunque el caso fue juzgado ante un jurado bilingüe que entendía tanto inglés como español, el Tribunal de Apelaciones no tiene dicho beneficio. “El resultado es un expediente que no revela lo que realmente ocurrió ante el Tribunal de Distrito”, argumentó.
“El señor Verdejo Sánchez tiene derecho a un expediente completo y a una transcripción completa para efectos de la apelación. Por consiguiente, el abogado solicita autorización para determinar si el testimonio faltante puede recuperarse y completar el expediente, mediante la siguiente reparación. Según información y creencia, existen grabaciones de estos procedimientos”, comentó el abogado.
Citando normativas vigentes, leyes federales y sentencias previas en otros casos, Hasse insistió en que se debe buscar la forma de cómo enmendar la situación. Reiteró que las anotaciones “[idioma no inglés]” entre corchetes hacen que el expediente sea inadecuado para una revisión significativa en apelación.
“La sustitución reiterada en la transcripción de ‘[non-English language]’ por las palabras realmente pronunciadas significa que ni los abogados del señor Verdejo Sánchez ni este Tribunal pueden leer lo que escuchó el jurado”, señala la moción.
El abogado enfatizó que su solicitud no busca introducir evidencia nueva en la etapa apelativa, sino recuperar y documentar correctamente declaraciones que ya fueron escuchadas durante el notorio juicio.
“No añade nada nuevo, sino que devuelve al expediente lo que el tribunal y el jurado ya escucharon”, argumenta la defensa.
Con todos estos argumentos como base, la defensa sostiene que el Tribunal de Distrito es el foro adecuado para resolver cualquier diferencia.
En la moción, también aclaró que la defensa no plantea que la supuesta deficiencia en la transcripción obligue automáticamente a revocar la condena.
Citando nuevamente jurisprudencia del Primer Circuito, sostuvo que este tipo de deficiencia no necesariamente requiere una revocación automática, sino que eventualmente debe demostrarse que hubo perjuicio para la apelación.
En su conclusión, el abogado reconoció que la sustitución de las expresiones por “[non-English language]” constituye una deficiencia que, según argumenta, “puede y debe ser subsanada”.
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