

10 de julio de 2026 - 10:08 AM


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Aibonito - La declaración de Miriathny Dyalian Avilés Rodríguez, medio hermana de la coacusada Anthonieska Avilés Cabrera, tomó un giro inesperado este viernes cuando alegó que una fiscal intervino en la forma en que describió el objeto que observó durante la agresión mortal contra Gabriela Nicole Pratts Rosario.
Durante el interrogatorio realizado por la fiscal Silda Rubio Barreto en la Sala 1 del Tribunal de Aibonito, la joven, de 18 años, aseguró en el juicio contra Elvia Cabrera Rivera que originalmente no podía identificar con precisión el objeto que vio aquella noche y que solo pudo describirlo como algo filoso.
“Mientras estaba dando mi declaración el 2 de septiembre (de 2025), primeramente, el fiscal (de Distrito de Aibonito, Ernesto) Quesada (Ojeda) me amenaza con que estoy diciendo mentiras y que tengo 99 años de cárcel”, dijo Avilés Rodríguez, ante la mirada atónita de todos los presentes en sala.
“Estaba sentada el 2 de septiembre en la Fiscalía de Aibonito y, mientras estoy diciendo lo que había ocurrido, la fiscal (Brenda Liz Soto Santiago) me dijo que dijera que fuera como un bolígrafo”, agregó durante una explosiva revelación que podría cambiar completamente el rumbo del notorio caso.
Luego de las controvertibles expresiones de la testigo, la Fiscalía ofreció su versión ante la prensa. Rubio Barreto explicó que la comparación con un “bolígrafo” se utilizó únicamente como una referencia al tamaño del objeto presuntamente empleado en el crimen y no para describir sus características o contenido.
No obstante, la testigo fue un paso más allá al asegurar que sintió miedo. “Primeramente, el fiscal (Quesada) me dijo que estaba mintiendo y que tenía 99 años de cárcel. Me lo dijo molesto. Me sentí con miedo... Ya la segunda vez, (la fiscal) me dijo que dijera (que el objeto era) como un bolígrafo”, dijo.
Asimismo, señaló que cuando rindió su declaración jurada, su madre no estuvo presente, sino una de sus hermanas. “Ella (mi madre) no pudo estar presente... Solo le dijeron que pasara a firmar la declaración jurada”, afirmó y, al ser cuestionada sobre quién dio la instrucción, identificó a la fiscal Soto Santiago.
El día 18 del juicio, un proceso en el que ya han desfilado 51 testigos —16 de ellos mediante declaraciones en sala y el resto por estipulación— comenzó como una jornada normal, hasta que ocurrió el giro inesperado con la testigo que, además, aseguró que vio a su media hermana apuñalar a la víctima.
Buscando contrarrestar el impacto que pudo haber generado esa manifestación ante el jurado, Rubio Barreto redirigió sus preguntas para que la testigo reiterara que observó a su medio hermana con un objeto filoso y que, posteriormente, la vio dirigirse hacia su madre, quien es juzgada en este juicio.
El interrogatorio comenzó con preguntas introductorias para que el jurado conociera quién era la testigo y cuál era su relación con las acusadas. Posteriormente, la línea de preguntas se centraron en lo que había ocurrido el 10 de agosto de 2025, cuando se celebraba el Gran Cierre de Verano Municipal, en Aibonito.
La testigo narró que, cerca de las 8:00 p.m., asistió al cierre de verano, pero luego se trasladó hasta el negocio La Placita Martínez junto a su pareja, Karelin Plata Díaz, y otras tres personas para comprar bebidas. Allí, declaró, estaba Cabrera Rivera y su hija Anthiany Avilés “despachando bebidas” en el área de la barra.
La joven continuó su relato ofreciendo detalles de lo que recuerda de aquella noche y explicó cómo, luego de estar en La Placita Martínez, se trasladaron hasta El Maestro Liquor Store, donde su pareja y una de sus amigas, identificada como Giselys Rivera, iban a bailar a una tarima que estaba ubicada en el negocio.
Así, la joven comenzó a describir una cadena de acontecimientos que, según su relato, fueron acumulando tensión. Entre esos episodios, mencionó una discrepancia con su hermana Faviola Avilés, quien, explicó, “no aceptaba” la relación que ella mantenía con su pareja desde hace dos años.
No obstante, el momento más álgido de su relato ocurrió posteriormente, cuando describió un enfrentamiento telefónico con Lismary Torres Rosario, hermana de la víctima. La testigo reconoció que durante la discusión utilizó palabras soeces. “La mandé al carajo y me le cagué en su madre”, declaró.
Entonces, el relato de Avilés Rodríguez se trasladó hacia lo ocurrido en el área del desvío Roberto Colón. Explicó que intentó acercarse a su hermana para hablar sobre su relación de pareja y que incluso buscó a su compañera sentimental con la intención de aclarar las diferencias y limar asperezas. Pero todo se complicó.
Aseguró que la situación escaló cuando su hermana presuntamente le dio un golpe en la boca, provocándole una herida que, según relató, hizo que botara sangre. Posteriormente, comentó que Cabrera Rivera la agarró por el brazo y le dijo que tenía razón cuando decía que su hermana Faviola le había fallado a sus hermanas.
El incidente continuó entre reclamos dirigidos hacia su hermana, a quien cuestionó por qué la estaba agrediendo. Declaró que durante ese momento se limpió la sangre que salía de su boca. Acto seguido, indicó que intentó nuevamente dialogar con su hermana Faviola, para hablar sobre lo sucedido.
Empero, comentó que no lograba escucharla con claridad debido al ruido y las circunstancias del momento. Relató que Bethsaida Carattini, suegra de una de sus hermanas, se encontraba gritando y pidiendo en voz alta que nadie interviniera en el incidente, porque era un problema entre hermanas.
En un momento dado, afirmó que observó varias peleas en el desvío. Entre ellas, mencionó un altercado entre la hermana de la víctima y su media hermana Anthiany. También indicó que vio otro entre Lisandra Rosario, madre de la víctima, y Gabriela “Gaba” Figueroa Arroyo, quien es la mejor amiga de Anthonieska.
“Empiezo a darle a Lisandra porque le estaba dando a Gaba, que era menor”, afirmó la testigo al describir su intervención en la pelea y cómo después vio a su medio hermana agredir a la víctima. “Antho estaba arrodillada en el piso frente a Lela. Estaba muy cerca. (Lela) estaba a lo largo”, aseveró.
Avilés Rodríguez indicó que, en medio de la desesperación, comenzó a “dar patadas hacia donde estaba Anthonieska y Gabriela Nicole”. Explicó que luego cayó al suelo, por lo que miró hacia atrás, vio a su pareja y le pidió ayuda para levantarse. Fue en ese momento, según declaró, que observó algo más.
“Veo a Antho que está dándole como un puño encerrado a Gabriela hacia el lado izquierdo de la cadera”, afirmó la testigo, antes de que la fiscal entonces dirigiera sus preguntas al momento en que cooperó con las autoridades y declaró bajo juramento lo que había observado la noche de los hechos.
Ahí, la testigo mencionó la presunta intervención de Quesada Ojeda y Soto Santiago en su declaración. Insistió en que solo vio que se trataba de un objeto “filoso y con punta”, pero que no podía asegurar que fuera como un bolígrafo, como insistió que Soto Santiago presuntamente le comentó que dijera.
Posteriormente, el testimonio continuó bajo la Regla 109 de Evidencia, que permite al tribunal atender asuntos de admisibilidad de la prueba sin la presencia del jurado en sala y sin que sea transmitido de forma electrónica. Durante ese momento, la Fiscalía intentó abordar lo ocurrido luego de la presunta agresión.
“(Anthonieska) va donde Elvia. (Tenía) sangre en su lado derecho. Pasó todo en ese mismo momento. Le dice: ‘Y ahora, ¿qué hago?’”, declaró Avilés Rodríguez al relatar lo que ocurrió después del incidente. Sin embargo, la defensa objetó por ser prueba de referencia, planteamiento que fue declarado “ha lugar”.
Atendido este asunto, el jurado regresó nuevamente a sala y el testimonio continuó con el relato de lo ocurrido después de la trifulca en el desvío. Avilés Rodríguez explicó que fue mientras se encontraba en un estacionamiento municipal que se enteró de que Pratts Rosario había sido apuñalada en el lugar.
Declaró que fue en ese momento cuando comenzó a conectar los hechos que había observado durante el altercado y llegó a la conclusión de que su medio hermana Anthonieska era la persona que hirió a la víctima, cuya muerte fue confirmada a las 12:35 a.m. del 11 de agosto de 2025 en el hospital Menonita.
De otro lado, la testigo confirmó que entregó a la Policía un pantalón que tenía manchas de sangre. A preguntas de la fiscal, detalló que “eran como chispas de sangre, como cuando te sacan la azúcar, puntitos así. Eran tres manchas de sangre”. No obstante, aclaró que no sabía a quién pertenecía dicha sangre.
Posteriormente, la testigo manifestó que no quería declarar en contra de su medio hermana y que, inicialmente, no deseaba ofrecer la versión que presentó ante la Fiscalía. Insistió en que fue presionada y aclaró que su declaración jurada no coincide completamente con lo que expresó en sala.
Con esto, particularmente se refirió a lo relacionado con la descripción del objeto que observó durante la agresión. Sostuvo que la comparación de que el objeto era “como un bolígrafo” no era correcta, ya que su recuerdo era únicamente que se trataba de algo filoso. “La fiscal fue la que me obligó a decirlo”, comentó.
Durante el contrainterrogatorio, a cargo de la licenciada Mayra López Mulero, una de las abogadas de la acusada, se activó nuevamente la Regla 109 para entrar en unas comunicaciones que sostuvo la testigo, luego del asesinato, con sus hermanos, su papá, una tía y su pareja, con quien intercambió mensajes.
En ese aspecto, Avilés Rodríguez confirmó que, durante la conversación, le comentó a su pareja que no era cierto que la madre de la víctima había sido aguantada durante la pelea. “A Lela la habían dejado sola”, dice presuntamente la comunicación revelada durante esta etapa de los procedimientos por la defensa.
Entrando en el contenido de otro mensaje, que fue enviado el 11 de agosto de 2025, después de las 3:00 p.m., la testigo confirmó que le expresó a su pareja que “Elvia le dijo a Lisandra: ‘wow, tu nena’, para que la chequeara”. Sin embargo, esta manifestación no fue admitida por entender que era prueba de referencia.
“Nadie la estaba aguantando. Su propia mai, Lisandra, empezó la pelea y así mismo le dio a Elvia. Y siguió dándole a Gaba. Quieren salvarse el cu.. de alguna u otra forma y mintiendo”, confirmó la testigo que le escribió en otro mensaje a su pareja. “Yo ni vi”, añadió, en referencia a la descripción del arma.
De igual forma, Avilés Rodríguez indicó que, en una conversación con su hermana Alan, le precisó: “Yo no la maté (a Gabriela Pratts), yo di patás del desespero”.
Debido al furor del momento y las constantes objeciones levantadas por las partes, el juez regañó ta la defensa y a las fiscales del caso. Añadió que entendía que el juicio estaba culminando, pero que debían calmarse. “Yo quiero llevar este proceso con elegancia... No lo voy a permitir”, puntualizó.
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