El profesor Carlos Díaz Olivo hace un acertado diagnóstico del problema que enfrenta nuestro país: sin una infraestructura adecuada no será posible hacer la transformación que se necesita para salir del estancamiento. Sin embargo, en su columna publicada este lunes, incurre en una contradicción que aqueja con frecuencia a los analistas alineados con el bipartidismo: invisibiliza al elefante en la habitación. No será posible superar la crisis si no se establece un proceso para superar el colonialismo y el concomitante mal del bipartidismo corrupto.

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