

21 de febrero de 2026 - 9:04 PM

La visión del presidente Donald Trump sobre el Tribunal Supremo de Estados Unidos —en la que sus tres designados le son leales— chocó el viernes con la visión que el propio tribunal tiene de sí mismo, después de que seis magistrados votaron a favor de anular la política emblemática en materia económica del mandatario: aranceles globales en virtud de una ley de poderes de emergencia.
El resultado llevó a Trump a lanzar un ataque personal inusualmente duro en contra de los magistrados, con un rencor en particular hacia los dos jueces designados por Trump que votaron en su contra.
El caso representó un desafío a muchos de los imperativos de Trump sobre todos los aspectos, desde el comercio y política migratoria, hasta la capacidad del tribunal para mantener su independencia y, por momentos, actuar como contrapeso de la autoridad presidencial.
“El fallo de la Corte Suprema sobre los aranceles es sumamente decepcionante y estoy avergonzado por ciertos miembros del tribunal, sumamente avergonzado, por no tener el valor de hacer lo que es correcto para el país”, declaró Trump en la sala de prensa de la Casa Blanca varias horas después de que la corte dio a conocer su decisión, la cual fue redactada por el presidente del tribunal, John Roberts.
Trump dijo que esperaba algo así de los tres miembros de la corte que fueron designados por presidentes demócratas. “Pero no se puede cuestionar su lealtad”, señaló. “Es algo que sí se puede decir de algunos de los nuestros”.
Al preguntarle en específico sobre los magistrados Neil Gorsuch y Amy Coney Barrett, quienes fueron parte de la mayoría, Trump respondió: “Sinceramente, creo que es una vergüenza para sus familias, para las de los dos”.
El vicepresidente JD Vance, cuya esposa Usha trabajó durante un año como asistente jurídica de Roberts, coincidió en las críticas del presidente, aunque sin llevarlas a un terreno personal. “Esto es una ilegalidad por parte del tribunal, así de simple”, publicó Vance en la red social X.
Today, the Supreme Court decided that Congress, despite giving the president the ability to "regulate imports", didn't actually mean it. This is lawlessness from the Court, plain and simple. And its only effect will be to make it harder for the president to protect American…
— JD Vance (@JDVance) February 20, 2026
La oposición legal a las medidas arancelarias cruzó líneas políticas, con una impugnación clave por parte del Liberty Justice Center, un grupo de inclinación libertaria, y el respaldo de órganos proempresariales como la Cámara de Comercio.
Trump ha tenido una relación irregular con el tribunal desde el inicio de su primer mandato en 2017, aunque ganó su mayor batalla judicial en 2024, cuando obtuvo un fallo sobre inmunidad presidencial que impidió que fuera procesado por intentos de revertir su revés electoral de 2020.
En el primer año de su segundo mandato, ganó varias apelaciones de emergencia que le permitieron implementar aspectos importantes de su ofensiva migratoria y otras partes clave de su agenda.
Las críticas presidenciales a las decisiones del Tribunal Supremo, sin embargo, tienen su propia historia.
El presidente Thomas Jefferson criticó la decisión en el histórico caso de Marbury vs. Madison, el cual estableció el concepto de revisión judicial de las acciones del Congreso y del poder ejecutivo. El presidente Franklin Roosevelt, frustrado por las decisiones que aseguraba que debilitaban partes del New Deal, calificó de achacosos a los jueces de edad avanzada, y posteriormente fracasó en su intento por ampliar al tribunal.
El presidente Barack Obama aprovechó su discurso del Estado de la Unión en 2010, frente a varios miembros de la corte, para arremeter contra su decisión reciente en el caso de Citizens United, el cual ayudó a abrir las compuertas al gasto independiente en elecciones federales. El magistrado Samuel Alito --quien no ha asistido al discurso anual desde entonces-- articuló las palabras “no es cierto” desde su asiento.
Trump, sin embargo, cruzó una línea en la forma en que arremetió contra los magistrados que votaron en su contra, señaló Ed Whelan, miembro de alto rango del Ethics and Public Policy Center y exasistente jurídico del juez Antonin Scalia.
“Es totalmente aceptable que un presidente critique un fallo de la Corte Suprema que le sea adverso. Pero es demagógico que el presidente Trump sostenga que los magistrados que votaron en su contra lo hicieron por falta de valentía”, escribió Whelan en un correo electrónico.
Algunos presidentes también han criticado a los magistrados que ellos mismos designaron por las decisiones que han tomado.
Tras la decisión fundamental en el caso de Brown contra la Junta de Educación en 1954, el presidente Dwight D. Eisenhower les dijo a amigos que nombrar al presidente del tribunal, Earl Warren, había sido su mayor error, según el biógrafo Stephen E. Ambrose.
Al objetar un voto disidente en un caso antimonopolio, el presidente Theodore Roosevelt supuestamente dijo en una ocasión que “podría tallar en un plátano a un juez con más carácter”, refiriéndose al magistrado Oliver Wendell Holmes, quien resultó herido en combate durante la Guerra Civil.
Pero esos comentarios fueron en privado, no en una aparición presidencial transmitida en vivo desde la sala de prensa de la Casa Blanca.
En el plano personal, Trump ha tenido por momentos una relación tensa con Roberts, quien ha emitido reprimendas públicas al presidente en dos ocasiones por sus ataques contra jueces federales.
Trump no mencionó a Roberts por su nombre, pero pareció arremeter en su contra cuando dijo que perdió el caso porque los magistrados “quieren ser políticamente correctos”, “complaciendo a un grupo de personas en Washington, D.C.”.
Antes de lanzar su candidatura presidencial, Trump usó un lenguaje similar para criticar el voto de Roberts que ratificó Obamacare en 2012.
De manera similar a lo ocurrido tras el fallo de Citizens United, es probable que el presidente y algunos miembros del tribunal, vestidos con sus togas negras, estén presentes el martes para el discurso del Estado de la Unión por parte de Trump.
La jueza Ruth Bader Ginsburg una vez se quedó dormida durante un discurso presidencial en la Cámara de Representantes, y atribuyó el incidente a un buen vino de California. Es poco probable que algún magistrado se quede dormido la noche del martes.
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