

18 de marzo de 2026 - 10:44 AM

Las empresas estadounidenses podrán hacer negocios con la compañía estatal de petróleo y gas de Venezuela después de que el Departamento del Tesoro aliviara las sanciones, con algunas limitaciones, el miércoles, mientras la administración Donald Trump busca formas de impulsar el suministro mundial de petróleo durante la guerra de Irán.
El Tesoro emitió una amplia autorización que permite a Petróleos de Venezuela S.A., o PDVSA, vender directamente petróleo venezolano a empresas estadounidenses y en los mercados mundiales, un cambio masivo después de que durante años Washington hubiera bloqueado en gran medida los tratos con el gobierno de Venezuela y su sector petrolero.
La medida pone de relieve la creciente presión a la que se ha sometido la administración republicana para aliviar la escalada de los precios del petróleo, mientras Estados Unidos, junto con Israel, libra una guerra contra Irán sin fecha previsible de finalización. Los precios mundiales del petróleo se han disparado desde que Irán interrumpió el tráfico a través del estrecho de Ormuz, por donde suele pasar una quinta parte del petróleo mundial desde el Golfo Pérsico a clientes de todo el mundo.
La acción de Estados Unidos está diseñada para incentivar nuevas inversiones en el sector energético de Venezuela y pretende beneficiar tanto a Estados Unidos como a Venezuela, al tiempo que aumenta el suministro mundial de petróleo, dijo un funcionario del Tesoro a The Associated Press. El funcionario no estaba autorizado a discutir el asunto públicamente y habló bajo condición de anonimato.
Desde la destitución y detención de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela durante una operación militar estadounidense en enero, el presidente Trump ha dicho que Estados Unidos efectivamente “manejaría” Venezuela y vendería su petróleo.
La licencia del Departamento del Tesoro proporciona un alivio específico de las sanciones, pero no las levanta por completo. La licencia permite a las empresas que existían antes del 29 de enero de 2025 comprar petróleo venezolano y participar en transacciones que normalmente estarían prohibidas en virtud de las sanciones estadounidenses, reabriendo el comercio de un importante productor de petróleo a los mercados mundiales.
Hay algunos límites.
Los pagos no pueden ir directamente a las entidades venezolanas sancionadas, como PDVSA, sino que deben enviarse a una cuenta especial controlada por Estados Unidos. En otras palabras, Estados Unidos permitirá el comercio de petróleo, pero controlará el flujo de efectivo.
Además, no se permitirán las operaciones con Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba y algunas entidades chinas. Tampoco se permitirán transacciones con deuda o bonos venezolanos.
Se espera que la licencia dé un enorme impulso a la economía venezolana, dependiente del petróleo, y ayude a animar a las empresas que se han mostrado recelosas a invertir. La decisión forma parte del plan gradual de la administración Trump para dar un giro a Venezuela. Pero los críticos del Gobierno venezolano en funciones sostienen que la medida recompensa a los dirigentes de Venezuela -todos leales a Maduro y al partido gobernante- mientras continúan la represión, la corrupción y las violaciones de los derechos humanos.
Muchos trabajadores del sector público sobreviven con unos $160 al mes, mientras que el empleado medio del sector privado ganó unos $237 el año pasado, cuando la tasa de inflación anual se disparó hasta el 475%, según el Banco Central de Venezuela, y disparó el coste de los alimentos por encima de lo que muchos pueden permitirse.
Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo y las utilizó para impulsar la que fue la economía más fuerte de América Latina. Pero la corrupción, la mala gestión y las sanciones económicas de Estados Unidos hicieron que la producción disminuyera constantemente desde los 3.5 millones de barriles diarios bombeados en 1999, cuando el mentor de Maduro, Hugo Chávez, asumió el poder, a menos de 400,000 barriles diarios en 2020.
Un año antes, el Departamento del Tesoro bajo la primera administración Trump bloqueó a Venezuela fuera de los mercados mundiales de petróleo cuando sancionó a PDVSA como parte de una política que castigaba al gobierno de Maduro por actividades corruptas, antidemocráticas y criminales. Eso obligó al gobierno a vender su producción de petróleo restante con un descuento -alrededor del 40% por debajo de los precios de mercado- a compradores como China y en otros mercados asiáticos. Venezuela incluso empezó a aceptar pagos en rublos rusos, bienes de trueque o criptodivisas.
La nueva licencia no permite pagos en oro o criptodivisas, incluido el petro, que fue un cripto token emitido por el gobierno venezolano en 2018.
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