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28 de octubre de 2026 - 1:19 PM

Las imágenes de los restos del accidente ferroviario ocurrido este miércoles en la provincia de Toledo, en el centro de España, que dejó al menos 68 muertos y decenas de heridos, evocaron otro siniestro ferroviario ocurrido en enero, cuando 46 personas perdieron la vida en el sur del país.
En aquel accidente, un tren de IRYO descarriló y chocó contra otro de RENFE que circulaba en dirección contraria. La fuerza del impacto provocó que los dos primeros vagones del tren afectado cayeran por una pendiente de cuatro metros (13 pies).
El siniestro se convirtió en el accidente ferroviario más mortífero registrado en España desde el de 2013, que causó la muerte de 80 personas.

El accidente de enero ya había sacudido la confianza en la extensa red ferroviaria de alta velocidad del país. En respuesta, las autoridades ferroviarias prometieron reforzar las labores de mantenimiento y reducir la velocidad máxima de los trenes de alta velocidad.
Tras el accidente de este miércoles, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aseguró que se llegará “hasta el final” para esclarecer las causas del siniestro ocurrido en la provincia de Toledo, en el centro del país, que ha dejado al menos 68 muertos. Además, advirtió que, si hubo negligencias, estas saldrán a la luz.
Sánchez hizo las declaraciones desde Urda, Toledo, donde ocurrió el accidente. Allí anunció que el Gobierno decretará tres días de luto oficial y afirmó que “no es asumible para un país como España” sufrir dos accidentes en la red ferroviaria de alta velocidad en un mismo año. Se refería también al siniestro ocurrido en enero en Adamuz, Córdoba, en el sur del país, que dejó 46 muertos y más de 120 heridos.

La colisión de este miércoles ocurrió apenas nueve meses después de aquel accidente mortal, en el que estuvieron involucrados trenes operados por las mismas dos compañías.
Ante este nuevo siniestro, Sánchez aseguró que “se tomarán todas las medidas que se consideren oportunas” y “con total contundencia” para “reconstruir” la confianza en el sistema ferroviario español y reforzar aún más la seguridad de los pasajeros.
Durante las últimas décadas, España ha invertido considerablemente en el transporte ferroviario de alta velocidad, lo que ha convertido al país en un referente mundial. El sindicato ferroviario español define esta modalidad como aquella que utiliza vías por las que circulan trenes capaces de alcanzar velocidades de 250 kilómetros por hora (155 millas por hora) o más.
En poco más de tres décadas, España ha construido alrededor de 3,900 kilómetros (2,400 millas) de vías de alta velocidad para atender a una población de 49 millones de habitantes. Según la Unión Internacional de Ferrocarriles, solo China cuenta con una red más extensa, de unos 45,000 kilómetros (28,000 millas), para una población de 1,400 millones de personas.
Hasta hace poco, RENFE operaba en un mercado ferroviario protegido de la competencia privada. IRYO comenzó a ofrecer servicios en España en 2022.
Joan Rodríguez, portavoz del sindicato de trabajadores ferroviarios de España, sostuvo que el aumento del tráfico derivado de la liberalización del sector ha añadido presión a la infraestructura ferroviaria.
“No estamos convencidos de que la liberalización del servicio ferroviario de pasajeros de alta velocidad haya estado acompañada del mantenimiento necesario de las vías”, declaró Rodríguez a TVE el miércoles.
“No digo que haya sido un factor determinante en los accidentes, pero sí que el aumento del uso de la red es un factor que debemos tener en cuenta”, añadió.
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Con información de la Agencia EFE y The Associated Press.
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