7 de julio de 2026 - 11:23 AM

El vacío que deja un crimen nunca desaparece. Para muchas madres, padres y familiares de víctimas, aprender a vivir con la ausencia de un ser querido es un proceso largo y profundamente doloroso.
En medio del duelo, un salón de costura se convirtió en un espacio de encuentro y sanación, donde más de 30 mujeres sobrevivientes de delitos encontraron una oportunidad para reconstruirse y recuperar fuerzas.
Entre las participantes del programa “Costureras Soñadoras”, desarrollado por el Departamento de Justicia, estuvieron dos madres cuyas historias reflejan el profundo impacto que deja la violencia.
Saraí Peña García perdió a su hijo, José Luis Ortiz Peña, de 28 años, un empleado de ornato de Ceiba, en febrero de este año, cuando fue asesinado en la PR-3, en las parcelas Aguas Claras de ese mismo pueblo.
Meses después de esa pérdida, encontró en el taller de la Oficina de Compensación y Servicios a las Víctimas y Testigos de Delito (OCSVTD), un espacio para compartir con otras personas que también enfrentan el duelo.

“Estoy agradecida con el Departamento de Justicia por la oportunidad que me dieron de tomar este taller. Gracias a este taller, tuve la oportunidad de conocer personas y sobre todo me ayudó a no llorar y no pensar”, Peña García, en comunicado de prensa.
“(Estoy) muy complacida, muy agradecida con Dios porque fueron los instrumentos para que yo pudiera desarrollarme e ir sanando una herida que tuve al perder a mi hijo en una manera horrible. Que se sigan haciendo talleres como este para uno poderse desarrollar como persona y crecer como seres humanos que somos”, manifestó Peña García.
Por el crimen de su hijo, las autoridades radicaron cargos contra Samuel Hernández Ventura, a quien se le fijó una fianza de $5 millones por cargos de asesinato en primer grado y violación a la Ley de Armas.
En el proyecto también participó Nitza Ríos Malavé, madre de Arellys Mercado Ríos, asesinada en 2019 en Villa Marina, Fajardo, por el excerrajero Jensen Medina Cardona, quien resultó convicto por el crimen.
“El proyecto Costureras Soñadoras, auspiciado por el Departamento de Justicia, significó para mí una linda oportunidad que me permitió despertar nuevamente el amor por la costura y la alegría de volver a crear. Además de conocer a otras damas que, al igual que yo, enfrentamos pérdidas de nuestros seres queridos. Estoy sumamente agradecida por esta hermosa iniciativa”, destacó Ríos Malavé.

Como parte de la iniciativa, las sobrevivientes y/o familiares de víctimas de delito recibieron adiestramientos impartidos por Juanita Polanco Irizarry, fundadora del proyecto Costureras Soñadoras, quien las acompañó en el proceso de capacitación junto a los técnicos de asistencia a víctimas de Justicia.
Las participantes completaron un programa de diez talleres de costura, diseñado para brindarles un espacio seguro donde, además de adquirir conocimientos prácticos, pudieran fortalecer su confianza, fomentar la creatividad y compartir experiencias con otras mujeres que han enfrentado situaciones similares.
Los talleres se llevaron a cabo en las fiscalías de San Juan y Mayagüez, así como en el municipio de Ceiba.
El 1 de julio se celebró la graduación de un grupo de diez víctimas de la región de Fajardo. Al culminar el programa, las participantes recibieron un diploma y una máquina de coser para que continúen desarrollando las destrezas adquiridas y fortalezcan su autonomía.
“Sabemos que sanar toma tiempo y que cada historia es distinta. Por eso impulsamos iniciativas que les permitan a las víctimas sobrevivientes encontrar un espacio seguro para redescubrir sus fortalezas, desarrollar nuevas habilidades y descubrir todo lo que son capaces de lograr”, dijo la secretaria de Justicia, Lourdes L. Gómez Torres.
“El proyecto Costureras Soñadoras forma parte de las iniciativas del Departamento de Justicia dirigidas a fortalecer la recuperación y la autonomía de las víctimas sobrevivientes de delito. Ver a las participantes culminar este proyecto es motivo de orgullo y una muestra de que siempre hay esperanza para comenzar de nuevo”, agregó la funcionaria.
Por su parte, la directora de la OCSVTD, Ana I. Pérez Camacho, dijo que el proyecto representa una herramienta adicional para acompañar a las sobrevivientes durante su recuperación.
“A través de este tipo de iniciativas, continuamos ampliando los servicios que ofrecemos a las víctimas y a sus familiares, quienes son víctimas secundarias. Más allá del ámbito judicial, estos programas están orientados a fortalecer su bienestar emocional, promover su autonomía y contribuir a que cuenten con mayores herramientas para reconstruir sus proyectos de vida. De esta forma, el Departamento ofrece una atención integral, humana y accesible a las víctimas del crimen y sus familias”, señaló Pérez Camacho.
Asimismo, como parte de sus esfuerzos para fortalecer la atención a las personas impactadas por el crimen, la agencia estatal impulsó la campaña “Justicia Contigo”, dirigida a orientar a las víctimas y a sus familiares sobre los servicios, recursos y beneficios que tienen a su disposición durante el procesamiento penal.

“A través de la OCSVTD, el Departamento de Justicia les brinda a las personas impactadas por la criminalidad apoyo de emergencia, tratamiento sicológico e intervención en crisis, acompañamiento al tribunal, albergue y otros servicios de protección, apoyo en la coordinación de servicios provistos por otras agencias, entre otros”, dijo Pérez Camacho.
Para obtener orientación o conocer más sobre los servicios disponibles, las víctimas pueden comunicarse con la OCSVTD al (787) 721-2900, extensiones 1336 y 1339, o acceder a las redes sociales oficiales del Departamento de Justicia.
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