

30 de julio de 2026 - 1:16 PM


El acusado de perpetrar el robo que culminó con el asesinato de Allan Sahel Cordero Rosario, ocurrido la tarde del lunes, 27 de julio, en la casa de empeño Money Flash Pawn Shop, en Quebradillas, confesó al Negociado Federal de Investigaciones (FBI, en inglés) el plan que desembocó en el disparo mortal.
La escena, según la declaración jurada sometida por una agente especial del FBI como parte de la querella radicada contra Reinaldo Fernández González, comenzó con la llegada de un aparente cliente al local. A simple vista, parecía una visita para adquirir mercancía o consultar sobre algún artículo.
Sin embargo, de acuerdo al FBI, detrás de esa interacción se ocultaba un plan de robo que terminó con la muerte violenta del empleado de 27 años. El documento, de seis páginas, sostiene que el acusado llegó al local con la intención de cometer el asalto, el cual había planificado con aparente minuciosidad.
Los espeluznantes detalles fueron revelados por el acusado luego de que inicialmente se negara a cooperar con la investigación. La declaración deja al descubierto que el hombre, presuntamente, estaba confrontando una “situación económica precaria” y que incluso había consumido marihuana.
Según la declaración, Fernández González reconoció que tomó medidas para ocultar su identidad antes de salir de su residencia. A tales fines, admitió que abrió el bonete de su auto Mitsubishi Mirage, colocó sus manos en el motor para cubrirlas de grasa y luego se embarró su rostro con el propósito de no ser reconocido.
De acuerdo al documento, el sujeto explicó que evitó utilizar una máscara porque entendía que eso podía impedirle el acceso al negocio si los empleados sospechaban de sus intenciones. No obstante, la declaración jurada sostiene que llevaba consigo una pistola Glock calibre 9 mm que poseía ilegalmente.
Con el rostro cubierto de grasa y el arma consigo, habría caminado hasta la joyería.

Las grabaciones de las cámaras de seguridad ocupadas por las autoridades se convirtieron en una pieza central de la investigación. Según el documento del FBI, Fernández González entró y salió del establecimiento en tres ocasiones antes del ataque. Esa última entrada fue la definitiva.
De acuerdo con la declaración jurada, Cordero Rosario -quien también era hijo del dueño del negocio- la preguntó si necesitaba ayuda. Acto seguido, el acusado señaló algunas prendas para distraer a la víctima. Entonces, cuando la víctima se volteó, le realizó un disparo en la parte posterior de su cuello.
En consecuencia, el empleado murió dentro del mencionado establecimiento. Posteriormente, una llamada al Sistema de Emergencias 9-1-1 alertó a las autoridades lo ocurrido. Los agentes investigadores ocuparon en la escena un casquillo calibre 9 milímetros (mm), según el documento ante el Tribunal federal.
Tras el disparo, el acusado presuntamente tomó un “beeper” del bolsillo de la víctima que le permitió acceso a la mercancía y sustrajo varias piezas de joyería antes de abandonar el lugar caminando. Pero la fuga, según la investigación, dejó evidencia.
Fernández González confesó que arrojó el suéter que utilizaba en un zafacón mientras se alejaba del área. No obstante, cuando llegó a su hogar, procedió a colocar la ropa y sus zapatos en una bolsa de basura y los desechó. Luego, dicha bolsa fue recogida por un camión de basura, por lo que no ha sido ocupada.
Asimismo, indicó que el arma de fuego y las prendas que robó se les entregó a un amigo, cuya identidad no reveló, para que se las guardara.

Un día después del crimen, el martes, 28 de julio, la Policía de Puerto Rico confirmó que había arrestado en el barrio Cocos, de Quebradillas, a Fernández González. Tras consultarse el caso con las autoridades federales, el FBI asumió la jurisdicción del caso y presentó formalmente cargos contra el acusado.
El acusado enfrenta cargos federales por el robo a mano armada y asesinato. “Que me perdonen por la estupidez que hice”, indicó Fernández González, cuando fue cuestionado por periodistas tras su arresto.
Cabe destacar que Fernández González tuvo su comparecencia inicial ante la jueza federal Mariana Bauzá Almonte el miércoles. La Fiscalía federal solicitó que permaneciera detenido antes del juicio.
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