

2 de junio de 2026 - 7:11 PM


La enfermera anestesista Jackeline Correa Vázquez, acusada por un gran jurado bajo cargos de robar fentanilo de hospitales, quedó en libertad condicionada tras prestar la fianza fijada durante la vista inicial celebrada este martes en el Tribunal Federal en Hato Rey.
Correa Vázquez, de 45 años, hizo alegación de no culpabilidad durante la vista ante el magistrado federal Héctor Ramos Vega. Ramos Vega fijó una fianza no asegurada de $10,000, pero Correa Vázquez no tuvo que pagar y fue liberada bajo supervisión electrónica.
Bajo una fianza no asegurada, no se requiere que la persona pague el monto requerido, que coloque propiedades como colateral, o que utilice los servicios de un fiador. La persona, sencillamente, se compromete a asistir a todas las vistas señaladas a lo largo del proceso. Si la persona acusada no asiste a una vista, entonces tendría que pagar el monto completo.
La enfermera de práctica avanzada, licenciada por el Departamento de Salud y con concentración clínica en anestesia, enfrenta cuatro cargos por manipulación de productos de consumo y otros cuatro cargos por obtener una sustancia controlada mediante fraude, engaño o falsificación.
De ser encontrada culpable, los cargos conllevan una pena máxima de hasta 10 años de prisión por manipular productos de consumo, y hasta cuatro años adicionales por obtener sustancias controladas mediante engaño y/o fraude.
Según la acusación federal, la enfermera, supuestamente, sacó provecho a su posición para acceder a ampolletas de citrato de fentanilo destinadas al cuidado de pacientes, de las que presuntamente extraía el contenido y lo sustituía con otras sustancias líquidas. Posteriormente, volvía a sellarlas para aparentar que estaban intactas y listas para su uso.
“Correa Vázquez participó en un esquema en el cual accedió repetidamente a ampolletas de citrato, confiados a su custodia, para el cuidado legítimo de pacientes, y los obtuvo de manera ilegal”, sostuvo el jefe de la Fiscalía federal en la isla, William Stephen Muldrow, durante una conferencia de prensa celebrada en la mañana.
El funcionario añadió que “la enfermera manipuló las ampolletas extrayendo el citrato de fentanilo y sustituyéndolo con sustancias líquidas transparentes con el fin de encubrir el robo”.
“A través de estos actos, la acusada abusó de su posición profesional, puso en riesgo la seguridad de los pacientes y comprometió la integridad de las sustancias controladas bajo la custodia de sus empleadores”, enfatizó Muldrow.
La Fiscalía federal añadió que la pesquisa para determinar el paradero del fentanilo robado sigue en curso.
La orden de arresto fue diligenciada por agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en Carolina.
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